Lugar de reunión: Sala de Arte Contemporáneo SAC, Casa de la Cultura de S/C
La retórica varía dependiendo del medio en el que nos llega: el mismo mensaje es recibido de diferentes formas si nos llega a través de un libro, una estatua o una pintura. Cuando nos preguntamos qué papel tiene dentro de estas artes de representación podemos ver que también repite las formas del pasado. En su trabajo, Daniel de la Guardia recurre a pinturas canónicas para producir nuevas alegorías que hablan de su presente. De este modo, muchas de sus obras reproducen otras ligadas a los orígenes del cuadro y la pintura europea. Aunque también vemos la sátira en forma de figuras representadas como los personajes diminutos de Jonathan Swift, pequeños teatros en los que se nos muestran las vergüenzas de nuestros poderosos y desafíos a golpe de guante.
Del mismo modo que el escritor desarrolla una retórica para su lector, el pintor ha presupuesto la presencia de un espectador y construye un espacio para él. Así, en la representación figurativa el cuadro es la construcción de una representación donde la mayoría de las veces también se tratan de simplificar las complejidades del mundo. Si en el presente, la política ha quedado relegada por el guiñol –estamos distraídos por un teatro de personajes, mientras el verdadero gobierno se ejerce por otras vías– es esencial entender la complejidad de nuestro mundo. Para ello es necesario, como Gulliver, viajar entre ficciones y contraponerlas con aquella que se nos impone.
Néstor Delgado